martes, 22 de agosto de 2017

BALBUCEO DEL LAVABO

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BALBUCEO DEL LAVABO




Entonces ya se había anticipado el incendio de la niebla y el desequilibrio nos llamaba desde la fosa común de nuestros andrajos: era ráfaga la espuma entre los dientes precario ya el vilano para el milagro del vuelo desatino la piel en fuga de la lluvia atravesada en los ojos ahora sólo sé que balbucea el frío en los lavabos y que ningún camino por sí mismo nos saca del atolladero croan ahumadas todas voces la doble fila de la multitud de cuerpos feneciendo la lejanía fija del granito veo el temblor de las estatuas y la hoja que cae quemada de vértigo todas las miradas envinagradas de las sombras los pliegues de saliva colgando del asta con sus ángulos de llanto y de fondo los maniqueísmos del poder: la tormenta es desigual cuando tartamudea en los pájaros cava el agua hasta en los crímenes de todos los días en esas cercanías extrañas de los abrazos o en la herida abierta de las pesadumbres siempre es igual la inmolación de las ojeras a la esperanza cercenada y convertida en epitafios (ahora es como si caminara a través de un largo desierto: toda la turbiedad es parte del itinerario todas las certezas no caben en el pecho se hace el verano en la garganta se hace humedad cada una de las sombras: todo el camino era mentira después del vuelo de tu arte amatorio sí después aunque ya la falta de palabras se había hecho tile) en medio del aliento bañado de cadáveres nos alcanza el ojo de cieno (Joyce o Proust) en este instante donde todo me parece abisal no sé si pueda olvidarte en las palabras no sé si mañana o pasado mañana no lo sé todo el país duro en mi Nada toda vos en el umbral de mi esperma o en la inacabada geografía de la patria: te escribo con mi lengua todos los días aunque sé que la posteridad no nos sirve en absoluto al final siempre me obstino al molde los nichos avanzo apenas prolongando mis excavaciones: nunca pude estar despedazado y de rodillas mucho tiempo te lloraré como un pájaro enrojecido de tristeza perdido en los encajes de tu sangre
Barataria, 2017

domingo, 20 de agosto de 2017

LÍNEA DE TIEMPO

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LÍNEA DE TIEMPO




¿Qué nos pertenece después de destilar los escalofríos los sonambulismos propios de la tormenta o el tizne irremediable de las cerraduras? Por cierto que hay designios irremediables en el mapa de la noche al cabo así es la línea del tiempo el territorio de piedra que nos recuerda cuánto hemos caminado en la adustez y en ese prolongado viento de la escarcha siempre hay preguntas que a ratos declinan al borde la sombra siempre resulta efímero lo que suponemos nos pertenece: la luz que arde y se oculta el caos que siempre es parte del país o las muchas aguas de concavidades siniestras que sin gastarse nos mantienen en la sombra o en la dureza a menudo mis zapatos indefensos y este morir entero en el hueco de las palabras sobre el tejado póstumo de la fuga la brasa que recuerda las deshoras aquella otra forma imperceptible de los límites (yo soy junto con los demás esta nostalgia de la patria y su voluntad de luciérnaga y su promontorio de laberintos: en cada esquina nos atemoriza la memoria y los cráneos abiertos del humo no es fácil después de todo atravesar noche y día el infinito o lo inasible que tiene el ave de las calles disolverse en la oscura luz del sexo hasta andar todas las impurezas que lleva consigo la cópula) en todos los adoquines nos inquieta la esperanza y el uso perverso que se hace de ella de tanto fastidio duelen hasta los dientes menos el usufructo de los burócratas y su alta rentabilidad de golondrinas  ahora ya he olvidado todas las propiedades del epazote y el culantro el índice de inflación de los ceniceros el diezmo de ceniza que borra la lluvia sin salvación alguna o vos dentro de mí ardiendo desde el oasis del invernadero : me ríes sin saber que ríes en un país donde todos ríen (y celebran con dulces y piñatas la mansedumbre) me arrojas como todos los tiliches que cubren las acequias por cierto nadie me ve en el camino esperanzado de morir todos los días ¿qué nos queda de todo lo que amamos? Quizás entonces sólo debo pensar en la casa de citas y en aquella carne herida de historia de los prostíbulos en esa línea terrible de la nostalgia y la memoria de lo grotesco que añaden las monedas
Barataria, 2017

viernes, 18 de agosto de 2017

ÍNTIMO SUICIDIO

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ÍNTIMO SUICIDIO





A veces sólo es la respiración la que nos transparenta en este implacable fuego de los saqueos: en la vagina de estos días todas las ausencias de animal oscuro el ir contando en las madrugadas los residuos del fuego la mesa fría de luz y el largo cansancio de las postergaciones extendido en las húmedas ventanas del invierno nos desangra la muerte prematura y arrebatada de la esperanza las guitarras y los paraguas degollados del país los cuerpos que nunca volvieron a ser iguales después de las heridas: todo deja de ser tiempo en la usura de las sombras en el fondo siempre estamos expuestos al desvarío o al espejo de sal que nos despierta y nos conduce solamente a los adioses ¿qué hace un cuerpo en la intemperie? ¿con qué desazón entran los bisturís a la piel? ¿qué ahogos subvierten la sed hasta habitar lo subterráneo? ¿de qué amor hablamos cuando la llovizna moja la totalidad de la ropa?  —nunca encuentro el parpadeo pese a la disminución de los caminos en las fachadas intento ver las mañanas y su inútil evocación de amalgamas: por cierto nada es comprensible aunque en apariencia no hayan cambiado las palabras lleno de agujeros el aliento susurra sin autonomía el hipo y aquel engañoso paraguas reluciente de los zaguanes a veces sólo nos sofoca ese monstruo del sexo y nos habla el corpiño desde su hormigueo y mientras jadea en el sueño empiezo por entender el mundo de lo onírico nadie me salva de las torturas que me propician mis neuronas mientras la hoguera asume su constancia de huracán alguien me enseñó a creer en los catecismos del polvo y en ese color tumefacto del azogue: ahora tengo que aborrecer tantos lugares y todos los días anteriores al mechero de tizne de los analgésicos todo es implacable como el granito en los zapatos como la cópula ulterior al olvido como todas las noches morosas y sin pronta justicia el cristal del horror tiene su propia laboriosidad: cruzo entre peces onerosos la calle de tu nombre inseparable el íntimo suicidio de una antiquísima historia: en algún lugar del Stanislaus la saliva de las secoyas ceñidas al recuerdo
Barataria, 2017

miércoles, 16 de agosto de 2017

FEBRILIDAD DEL ABSURDO

Imagen: Sísifo de Tiziano.





FEBRILIDAD DEL ABSURDO





Hecho los balances me queda coleccionar por si acaso terroncitos de cada uno de los senderos que he caminado: la he mirado tantas veces hasta esconderme en sus pechos y ahí ligero de divagaciones la rosa de ascuas suave como un vilano  —vence la febrilidad ciega de cada una de las exequias que ha acompañado la herida saber que el país me brinda mesas vacías y niños cabizbajos a la hora del cierzo en el oscuro de la niebla la eternidad en su agonía de tumba la sombra del absurdo hace lo suyo: es la piedra en el puntapié de la mañana el tul del ruido de las semanas siempre el entierro monótono del aliento nada tiene de redentor el ojo entre miles de feligresías entre tantas palabras de heces en medio del sueño sí nada tienen que decirnos los bolsillos vacíos salvo la deformidad de la comida salvo vos a quien le asisten extrañas certidumbres uno no sabe por cierto hasta dónde llegan estos cirios de luto hueca la aventura oscuro y fermentado el hipo del moho entre los dientes  (en el rictus propio de la agonía se agolpa el agua en los ojos las palabras los gritos el silencio) frío el latido nos golpea la noche insomne de los muertos y todas esas madrugas que uno pasa en silencio pensado en los alaridos de los andenes y las esquinas meadas del mal vivir para entender la desnudez del país debo pensar en la risa hostil del dolor en el frasquito de esperanza para apaciguar los dolores sacudir el polvo acumulado en el tabanco desnudarte en medio de la noche buscarte en el cofre de sueños de la tormenta o en todo caso en aquellos aletazos de pájaro tardío de mi tristeza: ahora sin embargo tengo un paladar de ceniza y un atardecer de hoja amarilla donde yerra la ulcera de los relojes en mi pecho el olor añejo del ijillo de los tantos nombres de los crisantemos las caídas  y traspiés de las huidas el espejo de cieno derrumbado en mis ojos  —al término de todo vos sin límites en la maroma colmada de mis pupilas siempre dilatada en mi adusta alegría siempre inexorable y manifiesta como el primer hervor de los amantes ciegos…
Barataria, 2017

lunes, 14 de agosto de 2017

COSMOGONÍA DE LA ALMOHADA

Pintura abstracta de Jennifer Davenport, cogida de Pinterest





COSMOGONÍA DE LA ALMOHADA





En el alfabeto de las mochetas las puertas siempre tienen a disposición una mirada confiscatoria: lo sabe el mundillo de los comejenes y el tragaluz desvestido del grito y los bejucos del tiempo a ratos inverosímiles como los sonidos ahogados en las mortajas o como los relojes que acumulan semanas de polvo más allá del pájaro que se expande en la piel: uno sabe de las palabras inasibles de lo irremediable de la sangre que musita en el entrecejo de los desgarramientos del zodíaco en los pies o del paso tuyo atravesando las cerraduras de brasa de la noche  —supongo que para después todo estará calcinado aquí no hay mártires ni ídolos si acaso estatuas que la irrealidad fue construyendo como suele suceder en la arritmia de los párpados (nunca nos fue dado el pan a manos llenas) salvo el guijarro que estuvo ahí como un reino en medio de nuestras osamentas de todas las asimetrías de los somníferos sólo quedan las lecciones torcidas en la yugular del silencio pero todo es claro hoy en día: los ojos se entrenan no solo en la muerte del tiempo sino sin entenderlo en la lengua del sexo en las manías de jugar el juego de la muerte lo digo así cuando evoco tu flor e intento ponerle métrica a la erección del infinitivo más allá del temblor de las manos todo es perverso en el ave de rapiña de los fonemas en las letras de miedo del alfabeto antes de colapsar en ese cuento inevitable entre comillas a la hora de escurrir la cuchara o ser certeros como la mosca al poner sus huevos de todo el porvenir únicamente me queda el rastro y esas pesadillas del diluvio de cementerios a la hora de respirar en la cosmogonía de  la almohada (en el pólipo de los secretos la corteza de sangre del gemido y este aborrecerte de boca y este quererte de muslos sin tregua y esta hoguera de afonías como una bestia sin paraíso)  —lo único cierto es el sollozo en mayúsculas cuando ya son irreversibles las exequias y el dolor fastidia como un cansancio de centavos en la propia impotencia a la hora en que nos acostábamos maduraba también el árbol de tu cuerpo aunque en los andenes ninguna posibilidad de vida salvo el pellejo raído de la dignidad y su charco de ferocidad manifiesta…
Barataria, 2017

domingo, 13 de agosto de 2017

HECHO DE DESHORAS

Pintura de Manolo Millares, cogida de Pinterest





HECHO DE DESHORAS





Y bajamos como condenados al túnel de la tristeza donde las púas del país suben hasta las sienes: ignoro si existen otros lugares propios para los sueños o menos crespones de luto en el aliento sin duda es demasiado pequeña esta geografía para tantos cadáveres para cada infancia hay semanas indecibles salvo la lectura doctrinaria de los altares y el residuo de los maullidos de los cipreses: en la miseria de los ídolos no caben nuestras manos quizás la prolongada desnudez de la extravagancia y la ejecución sumaria de la esterilidad al cabo sólo me queda como alternativa o excusa salir en la noche a platicar con los maniquíes acompañar el sepelio de los raciocinios o circuncidar de una vez por todas las baratijas de la primavera no sólo se gime durante la cópula sino por las puertas cercenadas el trasmundo arrasa hasta con la úlceras hasta con este tórax que alguna vez tuvo diferente certidumbre: cada vez nos vamos llenando de destinarios de hambre o de alegrías arrebatadas en ejecuciones sumarias puedo entender todas las miradas sordas de este tiempo no sé vos con tus despojos y extranjerismos anacrónicos y tus renuncias irreparables y las sombras tetelques que me dejas en el sexo ciertamente uno está hecho de deshoras sin poder cabildearlas y sin embargo añoro los desperdicios que me dejás en el plato agujereado de la inteligencia en el yagual ahorcado del matarratas o en el olfato sodomizado del lenguaje me encanta la codorniz íntima esa que ha gastado mis condones y me ensucia las cobijas y propicia cierto estado cataléptico puedes dejarme en tierra pero siempre estará el azúcar en estado puro siempre descorazonándome despacio o jugando después de todo a las lecturas del continuo engañarse (a veces me da por leer cuentos de hadas con finales felices para borrar el asco y el fastidio de los días de sombras) la herida crece y da gangrena salvo abrir las piernas y viajar en complicidad de la saliva por cierto me acostumbré a los acertijos que son proclives en la clandestinidad y al inmundo gozo del gemido: no me lo digas de golpe pero seguro me he vuelto imbécil al entrar a la noche y quedarme al entrar desesperadamente al dominio de los sueños…
Barataria, 2017

viernes, 11 de agosto de 2017

VESTIDURA DE LO INHÓSPITO

Pintura de Manolo Millares, cogida de Pinterest





VESTIDURA DE LO INHÓSPITO




Junto a esos baldíos que nos dejan las ventanas el camino vertical de la hoja que cae ahí los ojos mareados por la escena: el pecho entretanto sosteniendo la nada o tropezando en la luna de desvanes de la desesperación uno no puede confiar de los objetos que cuelgan del insomnio o de aquel paraíso del mordisqueo o de la lluvia del presagio en los burdeles o en esa llamita reveladora de los deseos o en el asco que provoca el vómito o en las cuclillas del gemido de la esgrima  —me torturas el paladar con tu jaula de golpes y mareos en las calles laterales del aliento las solapas de no sé qué universo esas sombras cárdenas en medio de la oscuridad los cuerpos desparramados o encorvados sobre el petate más inverosímil del país sus ijares encajan bien en mi dentadura sobre todo a falta de lavamanos: uno se harta de los troles y de los tribunales de cafetines de las frituras y de los full extras que tienen los enjuagues bucales nada tiene sentido ni siquiera los muchos suicidios que se erigen en el país ni las amputaciones de bocas y alfabeto ni la distancia de los inhaladores de un barrio a otro a veces sólo apestan los rincones que invoco los silencios agraciados de los petardos o la simple religiosidad que profeso al infierno siempre es difícil caminar en los imaginarios del invierno y mojar ahora mismo la ropa interior intoxicarme con esa realidad sublime que me proveen las putas y luego sin reparo hablar del mea culpa de mis tiliches guardo cierta afición por el tile que dejan a flor de piel los candiles las cucharas soperas al punto del paladar de mis sueños: a diario uno transita entre muchachos muertos gime la desesperación de los esqueletos o las gargantas abrasadas por el infortunio  me disuelvo en cada noche como los sueños húmedos de la irracionalidad luego necesito los sedantes para conservar la calma vos me agotás en esta edad vilipendiada desvanecida y con ojeras siempre lo inhóspito es mi vestidura esa voz oscura en el espejo junto con la obcecación del frío…
Barataria, 2017

miércoles, 9 de agosto de 2017

ESQUELETO DE BRAZOS

Imagen cogida de Pinterest





ESQUELETO DE BRAZOS




Por el ala también duelen los juegos sucios de las alcantarillas la página negra de los periódicos o el esqueleto de los brazos que se enreda en el fango hay caídas que nos habitan como la penumbra hímenes estáticos vírgenes sobre los andenes húmedos del ciprés y rosas de trasmundos cercenadas de voces indescriptibles nunca falta en el tragaluz la rebeldía del polvo ni la mosca profunda de las tumbas ni los bisturís repentinos de la tristeza ni la desmesura del verdugo para darle rienda suelta a las funerarias: yo ya he querido mirar muchos jardines y me resulta aburrido el continuo extravío es casi como ver con cáncer el zodíaco el rostro de los chuchos indecentes el hechizo de los murciélagos colgando de la vacuidad de los párpados al punto todo se nos vuelve podredumbre: la opacidad cobra vida en estas cabuyas en ruinas de la asfixia  —nada quedó lavado después de todo el torrente y cambio de estación salvo la propia disolución y lo vulnerable sí uno queda así cuando se resquebrajan los colores y se yerguen como pavo real las cacofonías y las anti postales del vestigio que nos deja el hambre  por supuesto el país sos vos aunque no funcione sos vos cerrada la puerta del pecho y los dientes terribles de las carnicerías a cada quien le toca abrir una celda cada mañana jugar a la amnesia y desinventariar de una vez por todas la  existencia de la ternura hay demasiadas muertes sin remordimientos: te respiro oscura en el extremo de la noche inasible como el pez de la oscuridad en el abismo (no no te velaré en mi memoria ni siquiera una lágrima tal vez puedo incinerar mis fracasos junto con todas las palabras liquidas que derramé en tu ombligo tal vez degüelle al animalito del sueño entre rejas ni por costumbre quiero un cuerpo de espejismo) claro que no soporto más simulacros ni culpas después de todo el país taladra mis sienes y arden los encajes cuando entran los colmillos ya he tenido en libros tratados de odio y de trajes que no son a mi medida…
Barataria, 2017

martes, 8 de agosto de 2017

OLOR DE LA NOCHE

Fotografía de Victoria Siemer, cogida de Pinterest





OLOR DE LA NOCHE




Sólo este olor del país que trepa a mi olfato olor indiferente y bestial entre las tantas calles que derivan en desagües en los alrededores el aliento retorcido de los laberintos del sistema aquellos semejantes a las pesadillas de la noche: hay voces de piedra agazapadas en la sombra ronquido de trenes que caen al vacío no sé si es real o imaginario el silencio en los ojos la forma de las sombras que trepan a la piel y se quedan en el petate en fuga del aliento (alguien sólo ve ángeles donde también hay demonios) desde el ala de la nube el ciempiés colgando de la ventana del más allá su hondura sombría de caminos detrás de las paredes los sueños y su volumen de reloj estremecido por la horda de los minutos ¿Quién hizo del olor ciegas pesadumbres? ¿Quién de las distancias persianas de desvelos hospitales terribles gargantas innegables zaguanes de zozobra?  —advierto la intimidad flagelada de la patria el oscuro país de la eternidad y la pobreza intimidante como una hoja seca vasta ver los pañuelos atravesando los ojos y el frío transpirado de la ciudad y los demonios que proceden a nuestra mudez ante la incertidumbre cada quien camina según las posibilidades del melodrama la felicidad no deja de ser un eufemismo en este tiempo de martillos clavos y madera toso mientras la noche encandila sus fermentos: el terror tiene sus propios extravíos se le siente como el amor primero al borde de la tormenta luego uno sólo quiere escupir los vértigos rehabilitar las semanas y la economía los pequeños espacios aunque resulten asquerosos para el sexo en ocasiones adversos a la política a estas alturas de mis confidencias y paranoias no resulta extraño el desconsuelo ni el caballete donde desencajo tus mulos incrédulamente de mi timidez exacerbada y disfrutar lo inalcanzable vienen los ruidos de la bisutería y su forma extraña de sospecha (el quejido de aquella figura solo tenía sentido en el suspiro: al fin víctima de mis disparos líquidos) lo único reconocible el olor abierto del despojo en su cuaderno de fuego incesante…
Barataria, 2017

lunes, 7 de agosto de 2017

ASPAS ROTAS

Pintura de Jiri Zraly, cogida de Pinterest





ASPAS ROTAS





Aquí las calles finales de tus muslos y los armarios donde el viento abre la jaula del aliento con su caverna de hojarasca entre los dedos: hay grietas en todos los epígrafes de la palpitación piedras encanecidas de agonizar juguetes que de pronto reivindican las llaves del cielo y cuervos que indagan en la duración la duración de la noche y desilusiones como los deseos decapitados en un rostro de sal y sin memoria: muchos asesinan las distancias con un cuchillo de desolaciones  —En los manuales del grito por cierto no existen los escapularios para la pacificación sino un tren de aspas rotas e irremediables cerraduras jamás pienso en la eternidad como absoluto: cada candil abre sus propias ascuas esa otra adolescencia que perdimos entre incestos violaciones proxenetas antros bacinicas aceras malolientes: todo el mundo de las ideas se nos fue adentrando de relatividades y confusiones si algo fue profético es que ninguna promesa es verdadera ninguna luz que no ciegue ningún pan que enloquezca en las manos salvo el lenguaje del riesgo y los clavos en el cadáver del frío se esconde el rigor del tiempo y ese suceder perdido del niño en los sueños: sé por supuesto que también se han hecho postales para el olvido dulce de panela para el olvido ruidos aquí para orinar la memoria ojos para no leer los estigmas del paraíso todo es así como una rosa de piedra en un tropezón en ayunas como una acequia del tamaño de los calcañales como una vagina de azúcar en el deseo del diabético claro al término del invierno uno recupera cierta cordura ciertas estatuas y vallas publicitarias ciertos tejados espesos de musgo  vos podés simular la ternura en todo caso y no pasa nada: no pasa nada si la gota de la noche te muerde ahí donde la saliva se enturbia donde un niño sólo puede jugar a lo inverosímil con otros juguetes: ahí donde el vértigo de las miradas es cruel sendero de trenes todos los rasguños son dolorosas orgasmos queman a la postre la boca o desfiguran el paisaje de lo probable
Barataria, 2017

sábado, 5 de agosto de 2017

LIRIO DE PÁJAROS

Pintura cogida de Pinterest





LIRIO DE PÁJAROS





Quizás un día perdamos la campana de piel del delirio y se acreciente el estruendo de los imposibles el salto precipitado de las aldabas o el vértigo sea insoluble como una tumba (un lirio de pájaros muerde el amarillo de las verjas mientras el sueño supone su propia metamorfosis y la raíz ciega atraviesa la niebla condensada de los sopores) en el reloj absorto de los ojos se destruyen las formas pronunciadas (el nombre del deseo de la calle) el filo desnudo delgado de cuanto la nada nos atesora vivimos en la camisa de los falsos estupores y se nos hacen estrías los ayunos la demasiada sed de la porfía el columpio de lo irrestañable ahí con su luz mortecina hay borrascas y cementerios debajo de las sienes: nunca el cuello tuvo tan arduo nudo tan extrañas puñadas de cuerpos ante lo insólito de la conciencia y sus tiliches callo de caminos y desperdicios callo de tráfico y candiles callo de muros y espesas sombras callo de pupilas y ropas callo de lo infructuoso que resulta la muerte callo de callar mientras ando dentro de los acorralamientos del insomnio me desespera el deseo y el hollín que cuelga de las vigas del tabanco esas distancias vacilantes de las plegarias o la saliva en los dedos del sueño cuando las plumas juegan a las distancias todas las pupilas se vuelven ciegas de proximidad ciegas aquellas extrañas parábolas que aprendí en la infancia: un cuchillo de furtivas hormigas saquea mi sosiego raras veces se piensa dos veces a la hora de vivir un oleaje golpea la sal de los poros con un Ave María de cansancio somos cómplices sin darnos cuenta de los sueños oscuros que pelean a manotazos por salir a flote hay una especie de ritual en el extraño murmullo de las manos sobre todo cuando la maleza nos delata y quedamos salobres contra la pared no hay elección posible para hilvanar todas las vocales agolpadas de ciertos nombres: la opacidad la dolencia de los prostíbulos y sus alcabalas el yacimiento de las inocencias a punto de ser sólo una palabra ingenua…
Barataria, 2017

jueves, 3 de agosto de 2017

DOCTRINA DEL PRESAGIO

Imagen cogida de Pinterest





DOCTRINA DEL PRESAGIO





Junto al alba del pájaro el albergue de fuego de la infancia: el viaje de la carne y su engañosa ventura en el tronco del aliento los dientes descomunales de las semanas y ese río de sangre de las ilusiones a menudo sólo es luciérnaga la noche del día y sus aperos entretanto el despojo se torna venerable como la sal estridente de las ondas del mar en el hilo escamado del litoral de saliva el buitre y sus fieros huesos las sepulturas doctrinarias del presagio el seno desgastado y fugitivo tendido en el falo de la pira en lo inmóvil de las confusiones tu desnudez a punto de perderse en mi apetito: la memoria es incierta cuando se inclina en la ventana de penumbra de lo remoto ¿para qué me diste respiros moribundos embriagados de pálidos relámpagos? ¿Para qué el trueno en el vacío de los sótanos en el pedernal de rodillas de ciego? Siempre llevo despiertas todas las heridas: el hierro de una lágrima el frío del desarraigo la cama de piedra sometida a mis costillas en la serpiente del desfiladero los espacios que cruzan los muertos el ojo irracional de las tumbas como otra hoguera de dura tristeza en mis huesos llevo incendios de tizne y agujas de silencio en el lomo y en lo postrero se devanan los desollamientos y la temeridad de las bisagras  en qué deriva uno zambulle toda la rabia de la tempestad la que nos duele en un largo cuervo de ceniza la que nos acaricia en la cobija en el campanario de la otredad la envoltura que nos acomoda al ladrido de los muchos males que descienden a la somnolencia (claro uno sangra en el pétalo derrumbado en ese juego de abanicos del grito en el tapiz de miedo de las paredes o en el rincón donde uno respira puertos a veces sólo se sangra de manera obediente las mil tiranías de una polución el ardoroso devaneo del desenfreno el vapor dulzón de las raspaduras del cuerpo al final sólo aúllan los mercados del hambre y las viejas consignas de la historia) —en cuclillas el vacío de los tiempos y el hipo de la esperanza con su extensión de aguas cansadas todo lo que deviene es el despojo doctrinario de la locura
Barataria, 2017

martes, 1 de agosto de 2017

ESTADO DE LASCIVIA

Pintura de Kathy Morton Stanion, cogida de Pinterest





ESTADO DE LASCIVIA





Como en la ceniza líquida del mundo las alcobas extasiadas de antros o ese otro tiempo de sombrías eyaculaciones o ese infierno encendido de candelabros todos los días y el luto que ha llegado a estado de lascivia: sobre el filo carnívoro la opulencia agotada de los espejos nos acompaña en la lluvia la gota de sangre de los desvelos perennes casi con categoría de fosforescencia: muerdes de insaciable tierra el hervor de las bodegas de la almohada por décadas he tenido conocimiento de los subterfugios de las realidades destejidas del sarcasmo y de las diversas maneras de inmolar al prójimo por su voracidad uno sabe que no es provisional esta máquina de telarañas  —en algún sitio común habremos de encontrarnos alumbrando la geografía embozada de nuestros escenarios deshilados a lo mejor sólo estén en la imaginación esos fantasmas que arrecian su aliento ¿Cuántas sombras naufragan en los pulmones cuánto aire necesitan nuestros bronquios para no ser arrojados inexorablemente a la carcoma?  en algún lugar de Yosemite Ave o en la Farmintong Rd o en Queen Village o en Point Breeze los amuletos para otra fogata tan ávida como la fosa y sus consuetudinarias malezas estoy muriendo aquí en las distancias cavadas del oxígeno cómo no sangrar cuando se avanza sobre la acera salobre y pantanosa de las conversaciones marchitas mientras caminas siguen las ejecuciones: humean los reptiles de la indiferencia los estruendos del plomo y su grito tetelque tu saliva en mi tórax (ya no hay nada ni razones para seguir en el frío a cuentagotas de los taladros nunca existen las certezas de sobrevivencia a estos espectáculos: la historia es así aunque profanemos los fermentos del sexo aunque te embriagues con la auto hipnosis de mi esperma morimos ante la rotura de los juguetes enlutamos cada mesa hasta la saciedad hecha la herrumbre ya no hay nada en qué pensar nada porque hasta la levedad ha fenecido pero tal vez vos no siendo yo puedas vivir al margen de las zanjas vos con otra promesa de brazos y mi perenne olvido)…
Barataria, 2017

lunes, 31 de julio de 2017

PARTITURA DEL FUEGO

Imagcogida de Pinterest





PARTITURA DEL FUEGO





Soñé: y el pez circuncidado en la oscuridad de lo inasible ávidos los caballos premonitorios de este universo fallido por un momento los pretextos o el juego de las esquirlas los huecos o fracasos del último beso en el interior del pecho: sueño y es mi último recurso para prenderle fuego al mundo del frío al pájaro de la infancia y las cornisas al pozo de la conciencia y su engañosa asfixia o putrefacción  se me ocurre que allí hay de todo: cardúmenes y plurales cloacas compartidas y obesas astucias de pelambre y coartadas poco creíbles cuando se está del otro lado en el silencio pasa la noche depilando la casita de mi historia el amor fracasado al que le falta aire los métodos para la pulcritud para limpiar las tantas desoídas del cuerpo el océano Pacífico el Atlántico las apariciones del miedo a la hora de escribir y fumarme la silueta de los semáforos levantar la madera (la lógica de las ideas a merced de sus rarezas) desobedeciendo al momento de escribir corroerme emponzoñarme y susurrar al buen entendedor de mis desgracias: sólo quiero reír o abandonarme bajar la cabeza para contar los poros de los andenes o mudarme a tu cuerpo donde gotee el follaje hasta desmantelar toda moralidad posible en fin quiero sentir el estallido en la boca y el pulso enronquecido de caos así serán líquidas las probabilidades de nuestros jardines el resuello mórbido de la parodia o solo la afonía del descenso ni siquiera tengo posibilidades de dormir: de cara a cualquier epitafio prefiero la ceñida humedad del cántaro y el don de la fuga frente a la brisa seguida de la escritura Al solo roce la estación memorable de la fruta y la desmedida de los años que arrasa con todo ¡Tanto morir en la colocación de los puntos! Nunca puedo esperar para mañana: obedezco al camino y a las disidencias encallo pero luego me disemino me tortura el puerto del trasiego soy herético por naturaleza por ello con el bisturí escribo la partitura del alto fuego o esa otra forma transcurrida del magma mi sosiego es no estar en tierra firme microcéfalo sino en el silbato del niño que le quita nudos a la garganta y que de su cajón de ingenios saca barriletes para  deleitarse en la explanada del horizonte claro con menos luz hasta podría dormir entre los otros objetos que cubren el espejo…
Barataria, 2017

sábado, 29 de julio de 2017

RASTROJO DE LA PARTIDA

Pintura de Inge van Boven, 
cogida de Pinterest





RASTROJO DE LA PARTIDA




En la antesala de nuestras propias náuseas el tiempo solapado es nuestro verdugo el acecho monstruoso de cuanto nos habita: sin abdicar arrastramos los ojos alrededor de los brebajes del peñasco de las idolatrías o los bostezos o malicia o carcajada la insania tiene su propia identidad de solapa y a menudo lágrimas que se extienden a lo largo de las semanas por supuesto uno no sabe a qué atenerse cuando ya se está dentro del fuego cuando corazón y alma dejaron de ser diamante: todo se nos escapa de las manos mientras la soledad decreta sus narcóticos y nos infunde su puño de alucinaciones nadie sabe todos los sollozos que retiene la herrumbre si es piedra o veneno el pájaro que prolonga su agonía en el pecho el bostezo húmedo de cansancios la partida irremediable de la flama del quinqué al pie de la noche  toda partida deja su propio rastrojo de cuchillos (vos) lo sabes frente a los cirios solemnes del reproche a las tantas expatriaciones a los escalofríos negros de los ataúdes nadie queda ileso al cruzar el patio ciego de la niebla en cada revés de la noche las impurezas y lo avieso que tienen algunos sueños en el tránsito de lo irremediable se multiplican las máscaras que uno no conocía las consignas y todo ese interior de abismo semejante a un pestañeo de alfileres bajo ciertas palabras se arropan los falsos paraísos hasta que nos queda deforme el paladar y el pez de luz del combate: quizá cada día uno esté obligado a recoger los pedacitos de frío que van dejando las aceras o aquella sed que se suponía inagotable (al final acaban por dolernos las torpezas de lo inhóspito los precipicios de la miseria la boca yerta del cuerpo dolorido las pústulas que se han ido acumulando en la memoria) la ruina hecha suele ser superior a la postrera súplica superior a la metástasis del descreimiento: queda abierta la herida y deshecha la cama: el extravío tiene su abecedario como las mentiras su propio fuego  —en algún lugar las calles de seguro deletrean el silencio y mastican el residuo de tanta palabra…
Barataria, 2017

viernes, 28 de julio de 2017

ALLÍ, EN EL ESQUELETO DE LA ESPINA

Imagen cogida de la red





ALLÍ, EN EL ESQUELETO DE LA ESPINA





Allí en el esqueleto de la espina tu aliento frío de culpas infinitas allí desplomado de cansancios el calendario como un amanecer trasegado entre cadenas allí tus palabras con poca vida severas como un mango de machete incómodo: las manos aprietan la carcajada siniestra y la poca alegría que me recuerda la sangre uno es tantas veces los fragmentos picoteados por el tiempo la indiferencia la claridad la tristeza el grito el frío: sobre la línea fatigada de los candiles ese nosotros repetido de viento y libélulas siempre existe un cuerpo remoto transitando en los párpados que de seguro cabe en el polvo de una hoja de cartón ciego en la espina sordo en silencio doliente respiro los agujeros de la tierra convertida en páramo (no sé si es vulgar sumergirme en la marea de tu ombligo junto al depravado pez de la desnudez)  Nuca ha sido fácil andar la ciudadanía en la solapa de saliva de la piel curtida de los difuntos o en los abanicos cenicientos de la respiración o en el petate gastado de los bolsillos siempre huyo de las confesiones y de ciertos colores que no son los de la levadura alguien me pregunta casi con dejo de melancolía por mi dentadura por mis pulmones por la indiferencia por mi falo mientras escribo una estrofa de cangrejos alrededor de mis oscuridades predilectas: los trenes que sin mayores explicaciones se ahogan en mi pecho siempre esperé junto al chucho una cara azul y sin averiguaciones sin advertencias y mentiras ahora pongo en entredicho la voluntad del vómito y las escupidas que juzgan en la conciencia después de todo siempre perviven las razones para la duda: entre la injuria y la sombra emergen oscuridades extravagantes como el cuchillo que degüella el destino a nadie le asiste el derecho de acabar con los relojes mucho menos ser verdugo despiadado: solo quería un campanario de ternura y continuar vivo junto a la harina de tus ijares y hacer mis acrobacias de colibrí en tus pezones de montaña
Barataria, 2017

miércoles, 26 de julio de 2017

DESAZÓN

Pintura de Paul Gauguin-Farm in Brittany, 
cogida de Pinterest






DESAZÓN




Es muy probable que existan zancadas desinfladas como ese ir caminando entre  la rabia y la indignación: no duelen dejaron de hacerlo las puertas heridas de la memoria no duele ya el falso pudor en la boca ni los trocitos de angustia amarrados a la garganta no duelen las palabras escurridizas sepultadas en la tinta no duele que la lucidez en realidad haya muerto y que se erijan otros infiernos avaros no creo en la masturbación inclemente de la sal en los ojos ni en esas monstruosidades disfrazadas de ciertos pájaros a veces la Nada es la mejor respuesta a la vestiduras de las pupilas vacío de fortuna abrazo los pretéritos: una persona está hecha de muchos mundos alrededor de ellos se vive la noche o el día uno está a merced de esos ahogos: quería todo aun los dolores y gemidos del país los sonambulismos y el cuerpo desvestido atravesar el largo canapé de la tristeza no duele su huida ni siquiera los gozos desoídos quebrado el infinito no duelen los arrepentimientos  cuando la fractura es mayor a la ternura: uno va sembrando cruces a imagen y semejanza de las lejanía hay penas en el rostro que no se pueden explicar tampoco tienen sentido los jadeos en pequeños frascos de expectorantes hoy lo sé tras la desmesura de la sordera y el golpe que desdice cualquier benevolencia: un día por cierto no seremos ni carne ni deseo ni enigma no seremos tiempo en el semen de la ceniza ni juguete ni sábana ni oruga en el petate pútrido del destiempo  has quemado los abrigos del alba y es feroz la voz entorpecida de la ternura: cada personaje que responde el charco de tedio que lo nubla perpetua su propia retórica: así se tornan perpetuas las certezas del aniquilamiento y cierto el dolor cuando uno se despabila despierto cuando ya nadie ocupa la casa quedan desde luego entre los dientes las mordeduras del jengibre y ese sucio cadáver de la desazón…

Barataria, 2017

lunes, 24 de julio de 2017

ORILLAS IMPURAS

Imagen cogida de Pinterest





ORILLAS IMPURAS




Hacia la orilla inmóvil de las impurezas los vientos congelados de las sombras y el bostezo de los nichos como legiones destronadas por el asfalto: la inminente fuerza de las repugnancias con la arcilla plena de los desmoronamientos jugar a la hernia del tragaluz de los olvidos o redenciones y al golpe inmutable de la medianoche en la cobija hinchada de sudores la flauta ciega de la eternidad los intentos perversos de lo imposible el tiempo amante que nunca se abandona en los cementerios ni en los brazos convulsos del despojo  una crecida vitrina de murciélagos repasa su vuelo en la pipa aturdida del goteo memorioso de la caverna exaspero frente a la inmundicia de las frecuentes promiscuidades de la lucidez de las aguas destronados de los frigoríficos del ojo inmutable ante el plomo del granito o de la carroña que brinca en el aliento a veces uno se abandona en el complicado rictus de la violencia o en la cajita de salvación de los pecados capitales: en las esquinas de la yesca los clavos calcinados de las lápidas y la incesante posteridad de la entraña en alguna parte las semanas sin sosegar la sed el prurito de la lengua de bahareque ante el trastorno y arrebato de los sueños ahora el muro de humo desvela sus propias contradicciones la inmediata tirantez del tránsito el callejón múltiple de las fotografías la carcajada de heces lentas que nadan y se sumergen en el mosquerío narcotizado de las calles deletreo el presente muerto y el futuro implacable la tísica comunión con las mañanas aunque sea legible la taza de café en la ardiente trenza de muerte de las zapaterías  de seguro en el chasquido de la página se vive la lividez de las estocadas y el pómulo saltado de las puertas del vejamen en la saliva trago todas las gestaciones de las disyuntivas harto de las varias palabras de la incertidumbre  Vos avanzando sin ningún arrullo sin ningún patio para llorar el raciocinio sin ninguna misericordia para mi boca amarga sin ningún otro dolor más que éste: ser martillado por la rigidez crecida del frío al final únicamente lo remoto nos ampara ahí nos habita el andrajo del cansancio…
Barataria, 2017

sábado, 22 de julio de 2017

BOSTEZO DEL PAÍS

Pintura de Robert Motherwell, cogida de Pinterest





BOSTEZO DEL PAÍS




Sangra el techo del país junto a sus bostezos de larga noche de pañuelos: hay un Cristo que muere en cada clavo que enluta la madera más allá del opúsculo del cierzo la lluvia exhuma los alientos perdidos en la intemperie la vigilia es la cruz donde naufragan los espejos los sueños enviudan en el hierro de la vigilia lo mismo el ahogo que provocan las esquirlas ¿Qué aguacero nos dejó esta carcoma y las ojeras zurcidas en medio de la madera? Entre el cascajo van quedando las pupilas y la siempre honda sepultura de la noche y su rostro de viscosidades en el poquito de aire que nos queda tartamudea la brizna de humo encarnada en el cuerpo: en la piel raída del petate la joroba de las telarañas mientras el reloj patalea alrededor de las alambradas para colmo es inevitable la humedad del ruego aunque el día quede sordo y desnudo como la carne yerta los ojos del entresueño y ese vacío de escarcha en el grito indago en cada gota de oscuridad: las plegarias o degolladuras son todo un espectáculo así lo dicen los perros premonitorios del agobio el genocidio que de pronto acaba con las palabras o es tal que nos enjaula en su brutalidad obediente son plurales las bodegas indeseables de las cloacas y ese abandono que le reprocho a la memoria múltiples sollozos me separan del Paraíso cada osamenta nos paraliza y para ello no hay indulto salvo las flores amarillas de los muertos en un séquito de escapularios: huir siempre ha sido un terremoto de escobas los ríos interiores son el propio sudario del desplome de la tierra con todo el exterminio vigente procuro darle vida al trompo incesante del niño tal los sueños habrá alguien que no se resigne al día a día ni a la esquina aniquilada de la alegría ni a la historia en declive ni a la retórica conjetural del polvo después vendrá el imperio de la luz con su arado y tal vez otras infancias acumulen más años y puedan lavar a tiempo la mudanza de ropa…
Barataria, 2017

jueves, 20 de julio de 2017

PRESENTE DEFINITIVO

Imagen cogida de laspiedrascantan.blogspot.com





PRESENTE DEFINITIVO




Desde las palabras el ojo expulsado de las multiplicaciones del mundo: el presente definitivo y por lo mismo extremo muele la bruma y devora a su antojo los propios fuegos es un ir y quedarse en las ramas del temblor entre la madera y la hoja y las habitaciones igual me da el sentido humano de la tristeza  ese nosotros que nunca es perdurable: empieza y luego desaparece en las tardes en la penumbra duele la rendija del calendario que todavía me queda el cántaro de las pupilas lleno de caminos igual todas las noches son iguales el yagual persuasivo de las nubes el espeso musgo del aliento desde el interior ardiendo en su espejo de grietas lo sé ahora cuando la zarza muerde mi memoria y no atisbo señales claras sino las de la bruma y sus sordos veleros de jeroglíficos todo estuvo siempre entumecido como la sorda efigie deshabitada de cuanto resplandece huyen las palabras y queda lo ineludible: sí, me quema lo que ya no tiene remedio los nombres del costado el trozo de aguas del presagio con sus burdeles de senderos bifurcados quizás el extraño silencio creciendo como la edad quizás los sótanos acostumbrados a callar: nunca estuve a tiempo en el tiempo ensimismado de los sueños junto a la breve alegría la demencia doméstica de los abismos sé que era difícil un candil de palabras alegres: el acecho avieso de los anticuerpos el reguero de hormigas incandescentes las letanías de lo inenarrable haciendo un tatuaje de secretas mutaciones anochece con vos el nudo en la garganta todos los caminos de la oscuridad son ahora inevitables sólo tengo prontuarios coagulados en la expiación de mis infiernos: en el reverso del fuego sordas las manos la lluvia balbuciente de sal ese otro lado de las puertas que nunca se abren al ojo ni a la luz ¡tantas lápidas con joroba! tanta oscuridad en las depredaciones  es cierto entonces una ventana de gemidos: no hay inocencia en cada palabra dicha: antes y después lo insólito de los sueños roto el hilo de luz los golpes sobre mi desnudez jamás olvidan los zapatos su tránsito sobre el polvo ahí perdida la juventud y la siega…
Barataria, 2017

martes, 18 de julio de 2017

RASGADURAS

Imagen cogida de la red





RASGADURAS




Y afuera de los líquenes humectados del crepúsculo las señales al cabo de los fundamentos de la luz: las cobijas vencidas de lo suplicante o la exasperación pospuesta de la flema en el reino de la ponzoña sumergida las aguas oscuras de la arcilla y su grito inquilino de tempestades siempre nos muerden las regiones al borde del cuerpo el gruñido de las rasgaduras las caparazones de los animales fenecidos el cadáver de la razón ligeramente socavado por el juego movedizo de los vientos y sobre todo de la espuma que alcanza universos estratificados como la nube de ojo preeminente de la oscuridad sobre el papel china de la llovizna a veces intransigente la prolongación vacía de los bolsillos el cansancio de una lágrima colgando de la ventana o el deseo en cuclillas de los acertijos: siempre se respiran los somatones de las aceras sin más que la grandeza del cuerpo sin más que el disimulo en la sonaja farsante del desdén más cerca o más allá del olvido la verdad de los despojos del beso sin apartar los acordes obscenos de la saliva los anillos de fuego sedientos de la destrucción el magma incesante de ceniza de todo cuanto se entrega y discurre en los absolutos abraso la prolongación de mis gemidos: despertar después ciego de embestidas interminable la palpitación roída prisionero de recuerdos marchitos allí retrasado de sueños asumo las madejas de crepúsculos que me ha dejado el viento los estruendos de telarañas en el lomo del caballo de la sombra el paraguas postizo del calendario el mimbre del aliento cortado con tatuajes el desabrigo que capitula como otro de mis desvelos  nada es cierto ya cuando todo se ha desmoronado es como si cada reproche fuese un asesino a sueldo como si nada valiera la llaga de la desnudez y las esplendidas defunciones de los tropiezos: me olvido de los espejos y de la leña seca del poyetón de cada garganta que dio sus propias zancadas: siempre faltará la flor de tu piel y las promesas que aún me desconciertan en estos días

Barataria, 2017

domingo, 16 de julio de 2017

OJERAS EN MOVIMIENTO

Imagen cogida de Pinterest






OJERAS EN MOVIMIENTO





En los trajes del relámpago cambian repentinamente los relojes y se cercenan los huesos desde la herida calcinada sé que el tren de la sonrisa nos da hojas mojadas y cierto dominio para escribir sobre la noche o el alba envolver las estampillas y los pequeños desgarramientos de las pestañas: pero la dentadura del mal tiempo se vislumbra en el horizonte crece la escama desnuda del pez de los sueños las arrugas crecidas de las sombras y los puñados de leche pasteurizada de la niebla al pie de la piedra las colillas esparcidas del aliento o del musgo donde anidan ciertos insectos siempre hay toneles de hongos arrimados a mis zapatos esos que también crecen en los muebles y las fotografías esos que se venden en frasquitos para masticarlos como afrodisíacos o para quitar lo cansado de la tristeza se venden así como estampitas para hacer alucinar la memoria de todas formas uno necesita una ventana para consolar los tumultos que hace la tristeza huir de cualquier pensamiento escribir un poema de adolescencia a flor de piel los disparos concebidos de las poluciones me limito a la navaja del calendario y a desvivirme en la irrealidad del follaje con sus ataúdes ciertos uno paga a elevado precio la tristeza la alegría el revuelo de una nube o de la espuma de pronto en mis brazos no existen ya las palabras ni la aceituna de moscas de los guijarros ni la brisa asomando su cresta entre los lóbulos ni la bestia echada en medio de los encajes como el dinosaurio de Augusto Monterroso: todos los placeres resultan incurables indelebles de culpas rotundos en el tejado del pecho hay días en que los mapas se tornan un completo desorden: la bestia muerde empuja decapita anida silba simula coces embestidas de dientes y adolescencias de este lado del río mis viejos lentes con sus tristezas el polvo tortuoso entre mis manos aquel camino corpóreo del placer aquel fuego perverso envasado de cloacas…
Barataria, 2017